La Manteca de Karité es un emoliente skin-like. Actúa reparando el tejido y creando una capa sobre la piel que conserva el agua que hay en la piel y reduciendo la pérdida de agua transepidérmica (TEWL). Esto preserva el equilibrio cutáneo sin alterar el ecosistema vivo, con una acción pro-ceramida.
Su perfil lipídico con ácidos grasos esenciales regenera la barrera cutánea para mantenerse flexible y cohesionada. Los estudios clínicos muestran que su aplicación reduce la pérdida transepidérmica de agua un 37,8 % y aumenta la hidratación entre un 58 % y un 62 % en 24 horas.
Su perfil nutricional trasciende los lípidos. Tiene triterpenos, esteroles, vitamina E y compuestos fenólicos con acción calmante y antioxidante. Por eso no se limita a suavizar la piel de manera puntual: reduce la incomodidad, protege frente a la oxidación y favorece la recuperación de una barrera alterada.
Formulada estratégicamente con otros lípidos de menor cobertura, esta manteca natural protege las pieles sensibles, incluso las pieles de bebés y niños, con la barrera cutánea comprometida o en desarrollo.
- Conserva la hidratación prolongadamente: doble acción emoliente y protectora que reduce la pérdida de agua y recupera suavidad.
- Repone los lípidos que sostienen la barrera: con ácidos grasos skin-like que se integran en la arquitectura cutánea, refuerzan la cohesión y refuerzan las ceramidas naturales.
- Calma y protege la piel vulnerable y en desarrollo: sus triterpenos y antioxidantes contribuyen a reducir la irritación y las rojeces, mientras una barrera mejor conservada ayuda a prevenir desequilibrios en el microbioma.



